Sanidad Porcina 05/15

 

Estrongilosis: La infestación por el verme estrongiloides

 

En el caso del verme Strongyloides ransomi una fase no parasitaria, de vida libre alterna con una fase infecciosa parasitaria.

Diarrea en un animal infestado por el verme estrongiloides.

 

 

Al penetrar las larvas del verme estrongiloide por la piel de los lechones, se producen pústulas rojas que ocasionan un fuerte prurito.

 

El verme hembra que viven en el intestino delgado pone diariamente hasta 200 huevos, los cuales en el mundo exterior eclosionan dando larvas, las cuales después de dos mudas adquieren capacidad infectante en cuatro o cinco días.

A partir de estas larvas infectantes pueden desarrollarse, tras una muda posterior, hembras que viven en el exterior, a partir de cuyos huevos se vuelven a desarrollar larvas con capacidad infectante.

 

 

El contagio de los lechones tiene lugar por dos vías diferentes:

1. A través de la leche de calostro

2. A través de la piel de los lechones.

Contagio a través de la leche de calostro

Después del contagio de las cerdas por el verme con cola de lezna, las larva de este verme llegan por vía sanguínea a la ubre de la cerda, donde pueden mantenerse durante varias gestaciones sin reinfección del animal.

Los lechones nacidos sanos ingieren larvas de Strongyloides ransomi con la primera mamada, las cuales dentro del intestino delgado al cabo de tres a cuatro días adquieren madurez sexual. La segregación de las larvas a través de la leche se prolonga durante algunos días, en cuyo intervalo existe una posibilidad continua de contagio del lechón.

Los primeros huevos del verme de los lechones infectados a través de la leche calostral pueden ser detectados ya en el cuarto día de vida.


Síntomas clínicos

Algo más tarde que en las enfermedades epizoóticas bacterianas de los lechones, alrededor en el tercero o cuarto día, enferman los lechones de diarrea. Sus mucosas son pálidas, el pelaje es áspero, adelgazan y su crecimiento se retrasa. La mortalidad es menor que en la colidisentería o en la inflamación hemorrágica del intestino delgado.


Contagio a través de la piel

Como ya se ha dicho, los lechones infectados a través de la leche de calostro expulsan, a partir del tercer al cuarto día de vida, huevos de estrongiloides, desde donde se desarrollan larvas con capacidad infestante. Estas penetran partiendo de la paja de la cama, especialmente cuando ésta está mojada y sucia de excremento, a partir de la segunda semana de vida, a través de la piel del vientre y de las superficies internas de los muslos de los lechones. Se producen entonces pústulas de rojo subido parecidas a las picaduras de pulga, con un minúsculo punto visible de punción en el centro. Estas pústulas originan un intenso prurito.

Desde el tejido subcutáneo las larvas pasan a los vasos sanguíneos y vasos linfáticos, a partir de los cuales, después de otras 24 horas, alcanzan los pulmones, donde se producen numerosas hemorragias puntiformes, bien visibles, sobre y dentro de los mismos. Estos daños pulmonares pueden ser precursores de la llamada neumonía enzoótica de los lechones. A través de la tráquea y el esófago las larvas pasan al intestino, donde se localizan en el tercer al cuarto día después de haber penetrado la piel. Otros dos días más tarde son sexualmente maduras, empieza la puesta de huevos, con lo cual se cierra el ciclo evolutivo.


Síntomas clínicos

Fuerte prurito e intranquilidad al penetrar las larvas del verme en la piel de los lechones. El vientre y las superficies internas de los muslos están salpicados de pústulas de color rojo subido, que después palidecen y se encostran. Se produce diarrea por lo general, la cual sin embargo es menos aparente cuanto más edad tienen los lechones enfermados. En muchas ocasiones, la diarrea dura sólo de dos a tres días, en algunos casos se observa incluso estreñimiento. La apetencia por la comida disminuye, se producen trastornos de crecimiento y anemia, los lechones adelgazan mucho y se desmedran. La mortalidad es baja prescindiendo de una fuerte infestación vérmica por estrongiloide.

El veterinario diagnostica basándose en la identificación de los huevos de estrongiloide ransomi en la materia fecal, así como en la de vermes dentro del intestino delgado de lechones recién muertos.


Profilaxis y tratamiento

El exacto conocimineot de los fenómenos en el ciclo evolutivo vital del verme en relación con los medicamentos de alta eficacia para su erradicación nos brinda la posibilidad de proceder con éxito contra la enfermedad por infección que produce dicho verme.

Se hallan en el primer plano las medidas de tipo higiénico. La celda de partos debe limpiarse a fondo y desinfectarse correctamente, antes de volver a utilizarla. Antes de cambiar de alojamiento, la cerda en gestación avanza debe ser lavada con agua templada y jabón, al objeto de eliminar de la piel los huevos del verme. Como la cerda madre representa una especie de hospedador intermediario, es preciso someterla al tratamiento antivérmico antes del parto. Como no todos los agentes antivérmicos actúan con igual eficacia contra los vermes y sus huevos, es conveniente iniciar la cura antivérmica por lo menos cinco días antes del parto, fuera de la celda de parto, toda vez que aún cuatro días después de este tratamiento antivérmico los animales pueden seguir expulsando los huevos de capacidad infestante.

Ciertamente, esta cura antivérmica elimina todos los vermes existentes en el intestino, pero no las larvas que se encuentren en la ubre, ni las que más tarde aparecen en la leche de calostro.

Por lo tanto, la cura antivérmica de la cerda no permite decartar del todo la infección de los lechones. En los efectivos infestados es preciso luchar contra la enfermedad ya en los lechones. Una profilaxis y un tratamiento altamente eficaces practicables y económicamente aconsejables de la enfermedad provocada por este verme de los lechones son posibles con la pasta de Tiabendazol que se administra a los lechones por medio de un inyector plástico. El Tiabendazol se encuentra en las farmacias y puede adquirirse en las mismas a través de otros preparados altamente eficaces contra la estrongiloidosis, tanto en forma de pasta, como en forma de inyectables.


Trabajar cumpliendo exactamente los plazos.

Mediante sendos tratamientos en el tercer, sexto y noveno día de vida se consigue mantener tan baja la segregación de huevos que una vez transcurrida la posibilidad de infección a través de la leche de calostro, ya no se producirá ninguna infección digna de mención a través de la piel.

Los tiempos de tratamiento no han sido elegidos arbitrariamente, sino que están forzosamente en función de las leyes biológicas del ciclo evolutivo vital de este verme.

Queda patente también aquí que el éxito de un tratamiento no falta cuando los conocimientos que brinda la ciencia se aplican correcta y consecuentemente en la práctica.



 

 

 

 

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