Capacidad genética de las cerdas.

 

Capacidad genética de las cerdas

No alcanzar la capacidad genética De las cerdas y tener una Mortalidad de lechones mayor de la Necesaria le roba a muchos Productores grandes cantidades de Dinero.
A continuación, cómo podemos llenar el vacío que hay entre lo actual y lo que es posible.

 

 

La productividad de la cerda es un componente clave en la producción porcina rentable, y la optimización de la productividad sigue siendo un reto importante para muchos productores. La cerda moderna tiene el potencial de producir entre 60 y 70 lechones, en 6 ó 7 partos, a lo largo de su vida productiva. Pero, son pocos los que lo logran y la norma no pasa de 35 a 40 lechones.

 

Esto representa una pérdida considerable tanto en eficiencia biológica como económica. Entonces: ¿Cuáles son las mayores limitaciones a la productividad de las cerdas y qué prácticas de manejo y alimentación se pueden utilizar para lograr una productividad óptima?
Preste cuidadosa atención a las siguientes 10 áreas que influyen sobre la vida productiva de la cerda.

 

Asegure una óptima condición de la lechona para su primer servicio
Ya se ha establecido claramente que la condición en esta etapa afecta el rendimiento de por vida de la cerda, en términos del número total de lechones que produce y de partos que resiste.
Las lechonas modernas deben tener edad y peso suficiente y deben haber alcanzado un cierto mínimo de condición corporal para su primer servicio:
Edad (días) 210-230
Peso (kg) 130-140
Grasa dorsal (mm) 18-20
(P2): Servicio al tercer estro
Esperar hasta el tercer período de estro asegura una tasa de ovulación mínima.

 

Optimice la tasa de ovulación.
A menos que la cerda no produzca suficientes óvulos no podrá producir un número adecuado de lechones. La tasa pico de ovulación debe ser, por tanto, el objetivo a conseguir. En las lechonas se logra aumentando el consumo diario de energía de 14 a 15 días antes de la ovulación. El consumo de alta energía estimula la secreción de insulina, hormona que estimula la tasa de ovulación.
En las cerdas, después del destete, se debe dar la dieta de lactancia ad libitum a las que no hayan perdido peso excesivo o condición corporal durante la lactancia. Si se desea un retorno rápido al estro en las cerdas que perdieron mucho peso habrá que darles una dieta con mayor densidad de nutrientes. Esto restaurará rápidamente los tejidos corporales que perdieron durante la lactancia y asegurará el estatus endocrino y metabólico correcto para el rápido retorno a estro.

 

Minimice la mortalidad embrionaria.
En las primeras 2 a 3 semanas post-servicio, la principal preocupación es que se desarrolle el máximo número posible de óvulos fertilizados en embriones y que se implanten en el útero.
En las lechonas, el consumo de alimento debe reducirse a unos 2,0 Kg. diarios durante los 21 días siguientes al servicio puesto que un exceso de alimentación en esta etapa podría disminuir la sobrevivencia embrionaria y reducir el tamaño de la camada.
En las cerdas maduras, donde la prioridad metabólica será remplazar los tejidos corporales perdidos con la lactancia, mayores niveles de alimentación no comprometerán la supervivencia de los embriones.

 

Nutrición apropiada durante la preñez.
Durante la preñez, se necesitan nutrientes para el mantenimiento de la cerda misma, para cualquier ganancia de peso de la madre y para el desarrollo de los tejidos fetales.
Una alimentación excesiva durante este período produce animales más pesados, con mayores requerimientos para su mantenimiento; también produce mayor mortalidad embrionaria, camadas menos numerosas y una ingestión menor de alimento durante la lactancia. Por lo tanto, es necesario controlar la ganancia de peso y la condición corporal de la cerda, dependiendo de su peso y del número de pariciones.
También es importante utilizar la correcta estrategia alimenticia en las diferentes etapas de la preñez. Al comenzar ésta, los nutrientes que se suministren por encima de los requerimientos de mantenimiento corporal van directamente al cuerpo de la cerda, porque las necesidades de la ganancia fetal son pequeñas.
Pero, más adelante en la preñez, cuando ocurre la mayor parte del desarrollo fetal, se debe aumentar el consumo de nutrientes, para asegurar buen peso al nacer a los lechones. El objetivo sería obtener un peso promedio al nacer de por lo menos, 1,400 kg, para más lechones recién nacidos viables y una baja mortalidad post-natal.

 

Reducir la mortalidad pre-destete.
Sería una considerable pérdida de potencial si una gran proporción de lechones recién nacidos normales no sobreviven al destete. La mortalidad de lechones en muchas unidades de producción es excesivamente alta, y los registros sugieren que el promedio nacional (en USA) es muy alto, alrededor del 12% y está en aumento.
Aunque muchos factores podrían contribuir, como la variabilidad de las razas, manejo, estatus sanitario, alimentación durante la gestación, entre otros, la razón principal para la mortalidad pre-destete es la baja viabilidad y lechones desnutridos o aplastados, motivos que son evitables. Con buena nutrición durante la preñez, sólo un pequeño número de lechones nacerán bajos de peso y con poca viabilidad; también se lograría una buena provisión de calostro de alta calidad, reduciendo el número de lechones que mueren por desnutrición.
De la misma manera, el buen manejo de los paritorios durante los primeros días post-nacimiento y el buen diseño de las jaulas reducen los aplastamientos. Puede ser imposible eliminar completamente la mortalidad pre-destete, pero con una correcta estrategia alimenticia y un buen manejo de los paritorios se puede alcanzar un 7% de mortalidad.

 

Nutrición en la lactancia.
Las necesidades más importantes de la cerda durante la lactancia son para la producción de leche, que puede representar hasta el 85% de sus requerimientos nutricionales. Así que, cuánto más grande sea la camada y mayor el peso de destete, mayores serán las necesidades de nutrientes y de alimento de la cerda.
La importancia de la producción de leche no puede ser desestimada porque por cada kilogramo de peso corporal, la cerda, en el pico de producción láctea, produce, en términos de nutrientes, casi dos veces la leche que produce una vaca lechera. Cada lechón mamando requiere casi medio kilo adicional de alimento diario para la cerda. Por ejemplo, una cerda de 160 kg, que amamanta a 8 lechones necesitaría un promedio de 4,8 kg diarios en lactancia. Si tuviera 10 ó 12 lechones aumentaría a 5,6 y 6,5 kg/día respectivamente.
Estamos hablando de valores promedios y no tomamos en cuenta los requerimientos cambiantes durante la lactancia. El objetivo deberá ser alimentar para igualar el rendimiento de leche de la cerda, así que el consumo de alimento debe aumentar gradualmente hasta los días 7-10 de lactancia, cuando la cerda debe alimentarse según su apetito.
Esto último podría hacer necesario dar de comer varias veces al día, pues una cerda que solamente come dos veces al día podría no ser capaz de consumir suficiente cantidad de nutrientes para cubrir sus necesidades metabólicas. Pero, es importante no exceder la alimentación al comienzo de la lactancia, pues esto podría limitar el consumo a voluntad del animal más adelante, en la lactancia, cuando las necesidades son mayores.
Es necesario suministrar suficiente agua; la falta de agua restringe el consumo de alimento de la cerda y su rendimiento en leche. Es importante que la temperatura de los paritorios no exceda los 20° C. Cada grado que sobrepase este límite reduce la ingestión de alimento en aproximadamente 200 gr. por día.

 

Optimice el peso al destete.
Está bien establecido que el peso al destete del lechón tiene un efecto significativo sobre el posterior rendimiento de engorde. Cada kilogramo extra de peso al destete mejora la tasa de engorde en 75 gr/día, agregando 3 kg extra de peso corporal a la edad de 10 semanas. El tiempo hasta el sacrificio se acorta en hasta 14 días.
Esto significa, que se logrará reducir significativamente las necesidades de alimento en el período de engorde y acabado, así como un aumento en la producción de cerdos. Ambas cosas tienen un efecto considerable sobre la rentabilidad. Se ve que la alimentación de la cerda durante la lactancia es el instrumento para asegurar un alto peso de los lechones al destete. Cada cerda debería ser capaz de destetar 70 kg de lechones a 25 días; si no lo hace, no está logrando si verdadero potencial.

 

Condición corporal óptima al destete.
La pérdida excesiva de peso y condición corporal durante la lactancia tiene efectos inmediatos y a largo plazo sobre el rendimiento de la cerda. Cuanto menor sea el consumo de alimento mayor será la pérdida de peso corporal y condición, también, será menor el peso al destete de los lechones.
Investigaciones realizadas en Australia recientemente, sugieren que una reducción general de 1 kg por día en el consumo de alimento durante la lactancia aumentará la pérdida de peso corporal de la cerda en 8 kg y disminuirá el peso al destete del lechón en por lo menos 0,5 kg.
Después del destete, la cerda necesita más tiempo para retornar a celo y éste es débil. Produce menos óvulos, resultando en camadas menos numerosas que pueden llegar a un sólo lechón. Se recomienda establecer un sistema de puntuación de condición corporal, o la medición de la grasa dorsal en la lactancia, para establecer la magnitud de los cambios que puedan producirse. Se podrá advertir rápidamente una pérdida excesiva y actuar convenientemente para corregirla.

 

Reducir los días vacíos.
Aunque la meta del intervalo al servicio debe ser 7 días o menos, en muchas granjas es considerablemente mayor. Estudios sugieren que, en promedio, cada cerda está no productiva 39 días al año, esto es cuando no está preñada ni lactando, o vuelta a servir dentro del período de 7 días. Los datos sugieren que este plazo puede llegar hasta 50 días por año y que cada semana que una cerda es no productiva, cría un lechón menos por año.

 

Estrategia alimenticia.
Para la hiperprolífica cerda moderna se recomienda una estrategia de dos dietas. Durante la preñez la dieta debe contener 13,0 Mega-joules de energía digestible (MJ de DE), 130 gr de proteína cruda y 5,56 g de lisina/kg, con una buena fuente de fibra soluble. Esta última sirve para aumentar el volumen del estómago durante la preñez, permitiendo al animal consumir más alimento durante la lactancia. También contribuye al bienestar del animal.
El contenido de proteína cruda debe limitarse, porque un exceso puede disminuir la energía disponible y limitar la provisión de energía al feto, con lo que resultan lechones de bajo peso al nacer y bajas reservas energéticas.
Durante la lactancia, la dieta debe contener unos 14,0 MJ de DE, 170 gr de proteína cruda y 10 gr de lisina/kg. Esta dieta cubre mejor las necesidades metabólicas de la cerda lactante, suponiendo un consumo de 5,5 a 7,5 kg/día. Pero, si se reduce el consumo de alimento por cualquier razón, habrá que aumentar la especificación de la dieta, o incluir un suplemento denso en nutrientes; este es el concepto de Dieta Diseñada en la alimentación de las cerdas.
Son conocidos los requerimientos de la cerda en cada etapa de su ciclo reproductivo y tanto la dieta como el manejo deben diseñarse para permitir que sus necesidades sean satisfechas para lograr una óptima productividad y rentabilidad.

 

Fuente: Dr. William Close - Universidad de Iowa

 

 

 



 


 

 

 

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