Medio Ambiente 06/13

 

EMPLEO DE MICROORGANISMOS EN EL TRATAMIENTO DE EFLUENTES

 

La bioaumentación fortalece la biomasa de la planta mediante el inóculo de microorganismos que han sido aislados y adaptados selectivamente para degradar ciertos compuestos específicos.

 

La única variable en las plantas de tratamiento biológico de efluentes que tradicionalmente ha quedado fuera del control del operador ha sido la calidad de la biomasa. Las bacterias y los protozoos en sistemas biológicos tanto domiciliarios como industriales pueden ser afectados negativamente por bajas temperaturas, substancias tóxicas, altas cargas orgánicas o la sucesión de gran diversidad de contaminantes.

La puesta en régimen de una planta así como la recuperación de la misma requiere de respuestas rápidas y eficaces a fin de mantener la calidad del vertido requerida por las normas.

 

Para ello, siempre en conjunto con los recursos convencionales, hoy se cuenta con la herramienta de la bioaumentación para atacar las diversas necesidades de los sistemas biológicos de depuración.

 

Requerimientos de un sistema aeróbico

El objetivo primordial de una planta de tratamiento biológico aeróbico es proporcionar un medio óptimo para la población microbiana responsable del proceso.


Estos factores ambientales principales son:

 

Oxígeno disuelto:

Es crítico para mantener condiciones aeróbicas eficientes.

Se recomienda un mínimo de 2 mg/l en todos los sectores de aireación.

 

Nutrientes:

Los macronutrientes nitrógeno y fósforo deben estar presentes

en cantidad suficiente para mantener el crecimiento bacteriano. La proporción recomendada de DBO: N: P es de 100:5:1 (basada en la carga de DBO de ingreso).

Un control sencillo consiste en mantener un residual de NH3 y PO4 (se recomienda 1 mg/l) en el efluente tratado en todo momento, con lo que se asegura que el requerimiento de nutrientes ha sido satisfecho. Estudios recientes han mostrado también la importancia del micro nutriente en el mantenimiento de una biomasa saludable. En caso de déficit resulta sencillo suplementar al sistema con los nutrientes adecuados.

 

PH:

El PH del efluente a tratar debe mantenerse en todo momento

entre 6.8 y 8.2. La nitrificación es óptima a un PH 7.6-8.2.


Temperatura:

El crecimiento biológico es óptimo entre 7°C y 38°C.


Bioaumentación:

Una planta de tratamiento biológico, adecuadamente diseñada y operada, proporciona un medio óptimo para que la población microbiana se aclimate al efluente crudo.

En tanto en cuanto los requerimientos básicos antes mencionados se cumplan, en conjunto con un aporte controlado de sustrato (alimento), normalmente los objetivos de la depuración se logran sin inconveniente alguno.

Los problemas surgen cuando el sistema resulta sobrecargado con un contaminante particular (ej. fenol, aceites, grasas, etc.), al cual la población microbiana nativa no puede adaptarse. Esto produce a menudo un

funcionamiento errático del proceso o directamente su deterioro. Un exceso de carga orgánica o descargas bruscas e intermitentes también pueden contribuir a la inestabilidad del proceso. Finalmente un déficit en los requerimientos básicos, o condiciones periódicas inhibitorias o tóxicas, pueden atentar contra el buen estado de la biomasa produciendo un efluente tratado de baja calidad.

 

La bioaumentación le brinda al operador un control adicional sobre el sistema de tratamiento, permitiéndole variar ambos la diversidad y la calidad de la población microbiana de la planta. Cepas selectivamente adaptadas pueden atacar contaminantes particulares, mejorar la calidad del efluente tratado, mantener la estabilidad del proceso y reducir los costos operativos de la planta. La bioaumentación también puede ser empleado en la bioremediación de problemas ambientales desde la acumulación de grasas en los sistemas de alcantarillado, formación de sulfuro de hidrógeno, etc.

 

Los inóculos artificiales se derivan de bacterias obtenidas de fuentes naturales. Si bien la capacidad degradativa de estas bacterias puede potenciarse mediante técnicas de laboratorio, la capacidad de degradar un sustrato particular, tal como fenol o un ácido graso, normalmente ya preexiste como parte de su sistema enzimático.

Los productos comerciales no contienen microorganismos alterados mediante ingeniería genética.

 

Aplicaciones y Beneficios

 

Sobrecargas orgánicas

Degradación de contaminantes específicos.

Mejora de la sedimentabilidad de la biomasa

Degradación de grasas y aceites.

Eliminación de espumas y microorganismos filamentosos en reactores

Aeróbicos.

Mantenimiento de desengrasadores y redes colectoras.

Puesta en régimen de plantas depuradoras.

Tratamiento de lagunas depuradoras.

Remoción de nitrógeno amoniacal.

Estos procesos son recomendables también como complemento a llevar a cabo en lagunas aeróbicas post biodigestión, la ventaja es que la mayor parte del proceso bacteriano ya se llevo a cabo.

 

 

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