Cría intensiva y trabajo en familia, claves para el progreso.

Emprendedores rurales: en Las Vertientes, Córdoba

Aplicando estos dos principios, Norberto y Estela Castaldi lograron convertir su establecimiento porcino en un modelo rentable

LAS VERTIENTES.- La combinación de una actitud de cambio, junto al apoyo familiar, puede resultar una fórmula exitosa en cualquier emprendimiento. De esto sabe bastante el matrimonio, formado por Norberto Castaldi y su esposa, Estela, que dirige un establecimiento porcino que hoy es considerado modelo de producción bajo sistema intensivo en su zona.


En los tiempos de crisis para este tipo de producción en los 90, este emprendimiento integró un grupo de productores del Programa de Extensión Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Río Cuarto y resultó ser el único que continúo trabajando a pesar de los problemas productivos y económicos que enfrentaron.


En 1991, los Castaldi decidieron dejar la cría de cerdos a campo, por su difícil manejo, la baja rentabilidad y la susceptibilidad adaptativa de las razas Yorkshire y Duroc a las condiciones climáticas. Y es entonces que los emprendedores decidieron invertir de a poco en galpones de confinamiento para manejar adecuadamente la piara.

 

Un verdadero equipo

En un principio, los Castaldi contaban con un plantel de 50 madres y actualmente llegan a 180, con 8 partos semanales, servidas por 5 reproductores. Para alcanzar una productividad de 2100 kilos por cerda por año, en un establecimiento mixto de 110 hectáreas, la familia cuenta con una notable organización: Estela se ocupa de la administración general; Marcos, de 22 años, se dedica al destete, la recría y el engorde, y las hijas ayudan a Castaldi en las tareas de gestación.


El manejo personalizado de la producción arrojó resultados visibles. La tasa de nacimiento es de un promedio de 11,28, cada cerda tiene 2,3 partos por año y el destete se alcanza con 7 kilogramos a los 21 días.


Además, los Castaldi realizan inseminación artificial como método reproductivo con una tasa de fertilidad del 87 por ciento. Es a partir del tercer celo, con 120-125 kilos, que logran más nacimientos, y las madres como máximo tienen de 5 a 6 partos según el estado corporal.


La sala de los reproductores cuenta con un aire acondicionado que mantiene la temperatura óptima; disminuye así el posible efecto adverso que ésta tiene sobre la calidad del semen.


"Si miramos para atrás, los últimos 15 años fueron muy duros", señaló Estela Castaldi. Pero, aclaró, "hoy el campo es la base de toda la familia y nuestros hijos trabajan con nosotros". De hecho, el papel de Estela en este emprendimiento es fundamental, porque ella participa de la toma de decisiones y la gestión en el campo tanto como su esposo y sus hijos. Asimismo, reconoció que "el acceso de la mujer en el campo es restringido por la cultura machista que normalmente no deja que participe en las decisiones".


"Estamos informándonos todo el tiempo para saber cómo mejorar y ver dónde podemos corregir los errores", dijo Castaldi. De hecho, constantemente intercambian su experiencia como productores con estudiantes universitarios que lo utilizan como estudio de caso.

 

En una ocasión, los Castaldi pensaban que la solución para obtener un rendimiento mayor en kilos carne era construir un galpón de terminación, pero el cuello de botella lo tenían en la gestación. Venían con muchos problemas de abortos por la susceptibilidad de las cerdas al estar a la intemperie. Sin embargo, la certera recomendación por parte de los técnicos hizo que ellos reorientaran el planteo productivo para luego continuar cerrando el ciclo de construcción de las instalaciones.

Sistema de producción

El criadero de los Castaldi cuenta con 2 salas de gestación, 1 de parición, 1 de terminación y 1 de recría perfectamente diseñado para hacer un buen uso del sistema de confinamiento. El sistema de alimentación es con comederos de fluido mecanizado.
El otro tema clave en la actividad porcina es la comercialización, pero el establecimiento logró ajustarla de manera casi integrada con 2 frigoríficos de Mendoza que le aseguran un precio base y la continuidad de compra.


Los Castaldi también resaltaron que en los 90 la producción de cerdo no era incentivada, sufrían la competencia del mercado brasileño y la rentabilidad era mínima. Después de la devaluación de 2001 fue que decidieron reformular todo el proceso. Como productores chicos tenían que trabajar de 6 de la mañana a 10 de la noche para poder superar una crisis de 10 años."Nosotros producimos hoy calidad de carne, no estamos midiendo todo el tiempo el espesor de la grasa dorsal como pide el mercado", señaló Estela. Y según sus informes, aprovechan el 80% en peso.


En cuanto a lo productivo, los Castaldi están llegando a 105 kilogramos en 107 días, sobre la base de una ración de concentrado, expeller de soja y maíz que es producido y preparado en su mayoría en el lugar. "Quisiéramos poder producir todo el alimento pero con pocas hectáreas se dificulta", destacaron.


Hoy, de cara al futuro, para los Castaldi es importante que el mercado se mantenga estable y se incentive el consumo de carne fresca porcina. "Todo lo hacemos para que nuestros hijos queden en el campo", destacó Estela. Y a pesar de que a lo largo de la historia del emprendimiento muchos allegados creyeron que dejarían la actividad para dedicarse a otra tarea, ellos siguieron y siguen apostando a los porcinos. "Estoy convencido de que valió la pena sacrificarse por el cerdo", enfatizó Castaldi.

 

Por Alejandra Passarelli
Para LA NACION


 

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