Control Integrado de Moscas

CAPITULO 4

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Cap 1: Moscas | Cap 2: El impacto económico| Cap 3: Control biológico | Cap 5: Resistencia

 

Felipe A. Schlapbach

Ingeniero en Producción Agropecuaria (UCA)

Representante de Ventas Aves & Cerdos

Novartis Argentina S.A.

 

 

 

Monitorización

Con objeto de diseñar y evaluar un programa de control de moscas, se necesita algún método de evaluación de la población adulta de moscas presente en y alrededor de una instalación de producción animal intensiva.

 

La monitorización sistemática proporciona una medida del éxito o fracaso de los métodos de control y sirve como un sistema de alerta previa para iniciar los cambios oportunos antes de que sobrevenga una crisis.

 

La monitorización proporciona la información necesaria para hacer en el momento oportuno las aplicaciones de adulticida.

La monitorización de larvas suministra la información necesaria para los tratamientos con larvicidas y para efectuar los cambios pertinentes en las prácticas culturales.

 

Las observaciones subjetivas, hechas a la ligera, sobre el número de moscas pueden ser erróneas, mientras que la monitorización sistemática es más objetiva y fiable.

En ocasiones surgen denuncias relacionadas con la presencia de moscas supuestamente procedentes de instalaciones de producción animal, lo que puede hacer que los datos cuantitativos  que resultan de una monitorización sistemática de moscas sean importantes.

 

En un programa de control integrado de moscas, la monitorización es un componente importante.

 

Los métodos para monitorizar poblaciones de moscas adultas comprenden: retículos para moscas, recuentos de moscas en reposo, bandas adhesivas, mosqueras con cebo y cartulinas para recoger huellas de vómitos y heces.

Estos métodos tienen principalmente por objeto obtener una medida del número de moscas domésticas, la plaga principal. Los distintos métodos tienen distintas capacidades para revelar qué especies de moscas están presentes.

 

Monitorización - Retículos para moscas y recuentos de moscas en reposo

Los retículos son piezas cuadradas de madera con muchas casillas centimétricas.

El retículo se coloca en el suelo y se cuenta el número de moscas que se han posado en él a diversos intervalos de tiempo.

 

Este dispositivo de muestreo se desarrolló originalmente para restaurantes y comedores comunitarios, y su utilidad en instalaciones de producción animal es limitada. Los resultados varían mucho en función del momento del día en que se coloca y, por supuesto, se requiere la presencia del observador. Las especies de moscas tan sólo pueden ser identificadas por el observador de un rápido vistazo.

 

A veces, en las instalaciones de producción animal, se usan recuentos de moscas en reposo.

Se escogen áreas predesignadas en tabiques, partes de comederos, postes, verjas, techos, etc., y se cuenta el número de moscas posadas en ellas.

 

En cada instalación se usan varias áreas. También puede contarse el número de moscas posadas sobre los animales o sobre partes concretas de éstos (especialmente cuando se trata de cerdos y terneros).

 

Cuando el examen se realiza con varias áreas o animales, pueden obtenerse datos bastante fiables. Sin embargo, estos procedimientos presentan las mismas limitaciones que el método de los retículos, en el sentido de que el observador ha de hallarse presente, los recuentos sólo pueden efectuarse durante un período muy breve y las especies de moscas no pueden identificarse con precisión.

 

Monitorización - Bandas adhesivas

En las casas comercialespueden obtenerse bandas adhesivas y las moscas capturadas en ellas proporcionan un índice útil de población de moscas.

Por otra parte, las especies de moscas atrapadas en las bandas pueden ser identificadas de forma positiva.

 

En una dependencia se colocan varias bandas adhesivas. La posición de éstas y su número constituyen variables importantes.

Las bandas deberían reponerse en la misma localización a fin de poder comparar los recuentos de moscas entre muestra y muestra.

 

Por regla general se dejan colocadas unos pocos días, aunque si se dejan durante más de tres o si hay una gran población de moscas, las bandas quedan atestadas de moscas y la tasa de capturas desciende drásticamente.

Cuando el ambiente es polvoriento, sobre todo en granjas avícolas, el polvo convierte las bandas en ineficaces al cabo de un día o dos.

 

Las bandas adhesivas son un poco sucias de manejar, pero ofrecen la ventaja de permitir la identificación de las especies de moscas y de aportar una muestra de moscas a lo largo de un período de unos pocos días.

 

Monitorización - Mosqueras con cebo

Las mosqueras con cebo son un dispositivo simple y práctico para la monitorización de moscas, pudiéndose dejar en su lugar durante toda una semana para proporcionar un muestreo continuo de moscas.

La misma trampa también puede utilizarse con fines de control de moscas.

La mosquera con cebo consiste en un recipiente de plástico, de una capacidad de unos 4 litros, en el que se practican cuatro orificios (de 7,5 cm de diámetro) alrededor de su circunferencia, en el tercio superior.

En el fondo se coloca aproximadamente una cucharada de cebo para moscas que contiene la feromona muscalure.

Las moscas entran, se alimentan del cebo y mueren en la mosquera. De esta forma puede determinarse fácilmente el número de moscas capturadas y las especies a las que pertenecen.

Al cabo de una semana el cebo ha reducido su eficacia, de manera que las moscas y el cebo viejo deben retirarse por lo menos una vez a la semana, añadiéndose cebo fresco.

La colocación de las trampas es importante y deben permanecer en el mismo sitio semana tras semana a lo largo de todo un período de monitorización.

El número de trampas necesarias dependerá de la precisión que se desee y del nivel del número de moscas a detectar.

Se han de utilizar al menos seis trampas por instalación.

En granjas avícolas se ha usado un índice de 350 moscas por trampa y semana como valor umbral para aplicar un tratamiento químico.

 

Monitorización - Cartulinas para recoger huellas de vómitos y heces

Las cartulinas para recoger huellas de vómitos y heces son dispositivos muy simples para medir la actividad de las moscas cuando se desean umbrales menores, como cuando existe  una zona habitada cercana o cuando las instalaciones están abiertas a visitantes (tales como cuadras de caballos).

 

Se trata de fichas blancas de 7,5 x 10 cm que se fijan a la misma altura en lugares predeterminados de una instalación.

Pueden fijarse a postes, techo, tabiques, comederos, etc., donde los animales no puedan alterarlas o ensuciarlas.

 

Las moscas que se posan sobre las cartulinas dejan motas de color pajizo claro por la regurgitación y motas negras fecales. El número de motas por cartulina se cuenta fácilmente al cabo de un intervalo de exposición, que suele ser de 3-7 días.

Una exposición de más de siete días no es práctica, porque las cartulinas acaban ensuciándose demasiado.

 

Éstas, de ser necesario, se pueden etiquetar, contar y conservar para referencias ulteriores (como en el caso de denuncias por molestias causadas por moscas).

La mayoría de las manchas las dejan las moscas domésticas comunes. Sin embargo, si hay otras moscas presentes (especialmente Ophyra spp.), también dejarán sus manchas. Por lo tanto, los recuentos obtenidos con cartulinas representan un índice de actividad de las moscas, aunque las especies a las que pertenecen estas últimas no pueden determinarse solamente con aquellas.

 

Para verificar si la especie más abundante es la mosca doméstica o no, deberían hacerse otras observaciones.

La colocación de las cartulinas (al igual que la de las bandas adhesivas y las mosqueras) es importante y deben colocarse allí donde se observa posarse a las moscas o donde se hallan presentes sus manchas.

 

Por regla general se prefieren sitios en las zonas superiores, hasta donde pueda alcanzar una persona.

Se necesitarán varias cartulinas según sea el nivel de actividad de las moscas que se pretende medir y la precisión deseada.

 

Por lo menos deberían usarse 10 por instalación.

En granjas avícolas se ha usado un índice de 50 manchas por cartulina y semana como valor umbral para aplicar tratamientos químicos.

 

Sin embargo, en situaciones distintas se puede recurrir a umbrales más bajos.

 

Monitorización - Larvas y pupas

La monitorizaciónde larvas y pupas de mosca es importante para determinar específicamente donde se desarrollan ("crían") éstas y para aplicar un control cultural y químico (con larvicidas) de una forma efectiva.

 

La localización de las larvas de mosca es laboriosa, pero debe llevarse a cabo para conocer qué cambios hay que hacer en la gestión del estiércol y en el mantenimiento de las instalaciones para reducir su cría.

También es necesaria para saber con exactitud dónde aplicar insecticidas como larvicidas.

 

El único procedimiento práctico para monitorizar larvas de mosca consiste en examinar los lugares de presencia probable y retirar porciones de estiércol, forraje, cama de paja, etc., para su examen detallado. Las grandes larvas de tercer estadio y los puparios de color marrón son fáciles de descubrir.

Larvas (tercer estadio) y pupas de mosca doméstica  en estiércol.

Todos los posibles hábitats de cría deberían ser inspeccionados, prestando particular atención a las acumulaciones de estiércol en lugares difíciles de limpiar, así como a los vertidos de pienso y forraje, contenedores de pienso, alrededor de bebederos, comedores de heno, debajo de los bordes de balas de heno, etc.

 

Una vez han sido detectados en una instalación los lugares de cría de las moscas (es decir, aquellos lugares donde se encuentran larvas de éstas), se les puede dar una atención especial en la monitorización rutinaria.

 

Caso de ser necesario, en el momento de la inspección, los lugares de cría también pueden tratarse con larvicidas.

Dado que el ciclo biológico de la mosca doméstica común y de muchas otras especies es de sólo unos 7-10 días en las épocas calurosas del verano, la monitorización debería efectuarse al menos una vez por semana, y preferentemente dos.

Esta práctica puede engranarse con una inspección general sistemática de las instalaciones y de los animales, con miras a detectar cualquier problema que afecte tanto a la salud de éstos como al equipo que se utiliza.

Una inspección de rutina de este tipo es un signo de buena gestión ganadera y avícola.

 

 

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