Control Integrado de Moscas

CAPITULO 2

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Cap 1: Moscas | Cap 3: Control biológico | Cap 4: Monitorización | Cap 5: Resistencia

 

Felipe A. Schlapbach

Ingeniero en Producción Agropecuaria (UCA)

Representante de Ventas Aves & Cerdos

Novartis Argentina S.A.

 


El impacto económico

Las moscas no son tan sólo una molestia; son portadoras de enfermedades que plantean un serio riesgo sanitario a personas y animales. Globalmente, causan pérdidas en la producción ganadera y aviar estimadas en billones de dólares.

Las moscas no picadoras provocan una irritación continua al alimentarse de las secreciones de los ojos, nariz y pequeñas heridas de los animales domésticos. Esto les distrae de comer, causando una reducción en el crecimiento y productividad.

 

Las moscas no picadoras no son vectores clave de ningún organismo concreto causante de enfermedades, pero debido a sus hábitos alimentarios y reproductivos, así como la estructura de sus patas y piezas bucales, pueden actuar como vectores mecánicos de un amplio abanico de patógenos, que van desde virus hasta helmintos.

 

En conjunto, es innegable su participación en la transmisión,  tan sólo a humanos, de más de 65 enfermedades, incluyendo fiebre tifoidea, disentería, cólera, poliomielitis, pian o frambesia tropical, carbunco, tularemia, lepra y tuberculosis (Greenberg, 1965).

Las moscas picadoras pueden causar incluso una irritación mayor a los animales domésticos, y también son vectores de enfermedades transmisibles. Sin embargo, debido a que se alimentan de sangre, también pueden provocar anemia e hipersensibilidad.

 

Las moscas, especialmente cuando están presentes en números elevados, tienen un efecto perjudicial sobre el crecimiento y la producción de la mayoría de los animales de granja. Los animales infestados se agobian y reducen drásticamente el consumo de alimento (Stork, 1979). El resultado: reducciones significativas de la producción de carne, leche y huevos que provocan pérdidas económicas importantes.

 

Cuando las poblaciones de moscas alcanzan proporciones de plaga en zonas próximas a núcleos humanos, representan un serio riesgo  sanitario y medioambiental - no tan sólo al productor, sino también  a los vecinos y a la comunidad. Sin duda, la presión social y legislativa aumentará en el futuro, llevando a posibles cierres de granjas por parte de las autoridades sanitarias locales.

Las enfermedades más importantes transmitidas por las moscas a las personas y los animales domésticos son enfermedades intestinales e infecciones oculares. Las moscas también desempeñan un papel importante en la epidemiología de la mastitis en el vacuno. Otras varias infecciones así como diversas enfermedades parasitarias pueden ser también transmitidas y diseminadas por las moscas. 

 

Información adicional sobre las enfermedades más importantes transmitidas por las moscas está disponible haciendo click en los enlaces que siguen:

Enfermedades entéricas

Las moscas son importantes vectores de varias infecciones entéricas que afectan a las personas y a los animales domésticos (Fotedar, 1992, Graczyk, 2001).

Se ha confirmado que son transmisoras de:

Cólera(Fotedar, 2001, Greenberg, 1973, Kotenok, 1977, Stork, 1979)

Salmonelosis(Bidawid, 1978, Olsen, 2000)

Shigelosis(Cohen, 1991 , Levine, 1991)

Colienteritis(Iwasa, 1999)

Campylobacter (Rosef, 1983, Shane, 1985)

También existen informes sobre la trasmisión del virus de la gastroenteritis transmisible porcina (TGE) por parte de la mosca doméstica (Gough, 1983).

 

Infecciones oculares

Las moscas sinantrópicas son factores epidemiológicos importantes responsables de la difusión del tracoma entre los lactantes y los niños pequeños, sobre todo en países en vías de desarrollo (Emerson, 1999, Graczyk, 2001).

Las moscas que van a los ojos, como Musca sorbens, juegan un papel significativo en la transmisión de esta grave infección ocular (Taylor, 1988).

La mosca doméstica, Musca domestica, ha demostrado su capacidad para transportar Chlamydia trachomatis, el agente causalde la enfermedad, y para transmitirla de un animal a otro en condiciones de laboratorio.

Estos hallazgos sugieren que en condiciones de campo, esta especie también puede jugar un importante papel en la trasmisión de la enfermedad (Forsey, 1981).

En el vacuno, la principal infección oftálmica es la queratoconjuntivitis infecciosa u "ojo rosado" (Greenberg, 1973, Stork, 1979). En este caso, el agente causal es Moraxella bovisyel principal vector es la mosca de la cara, Musca autumnalis(Gerhardt, 1982).

 

Mastitis

Las moscas están implicadas como vectores de diversos organismos que causan mastitis en el vacuno, tanto crónica como aguda.

La mastitis del verano, debida a Corynebacterium pyogenes,es transmitida principalmente por la mosca de la cabeza  Hydroteaea irritansy por la mosca de la cara Musca autumnalis(Hillerton, 1985).

Las moscas también están implicadas en la difusión y transmisión de otras formas de mastitis, debidas a otras especies de Corynebacterium,así como a resultas de infecciones por estafilococos y posiblemente por estreptococos (Braverman, 1999, Yeruham, 1996).

Las novillas procedentes de rebaños en explotaciones en las que se realizan controles contra las moscas acostumbran a tener una prevalencia de mastitis menor que las que proceden de rebaños en explotaciones sin dicho control (Nickerson, 1995).

 

Enfermedades parasitarias

Las moscas son frecuentemente portadoras de helmintos.

Varios nematodos, como Parafilaria bovicola,Thelazia spp. y Heterotylenchus autumnalis pueden hallarse en varias especies de moscas, y en especial en la mosca de la cara (Bech-Nielsen, 1982, Chirico, 1994, Geden, 1982, O'Hara, 1989).

La telaziosis, una infección por un helminto del ojo que afecta al vacuno, ovejas, caballos y cabras, se transmite esencialmente por la mosca de la cara, Musca autumnalis (Greenberg, 1973, Lancaster, 1986, O'Hara, 1991, Stork, 1979).

También se han encontrado diversas especies de moscas portando huevos de Ascaris, Trichurisy Ancylostoma, y, por tanto, puede que jueguen un papel en la trasmisión de estas helmintiasis (Dipeolu, 1982, Monzon, 1991, Oyerinde, 1976, Umeche, 1989).

La mosca doméstica es un vector de la cestodosis aviar (Abrams, 1976). En avícola, la coccidiosis puede también trasmitirse a través de las moscas, aunque ésta no es la principal forma de trasmisión de la enfermedad (Greenberg, 1973, Milushev, 1978). ).

 

Otras enfermedades

Existe toda una serie de otras enfermedades humanas y animales para las cuales las moscas también pueden considerarse vectores posibles o potenciales, aunque su papel en la diseminación de estos patógenos no acostumbra a  ser el principal.
Entre estas enfermedades se pueden citar las siguientes:

·         Helicobacter pylori en personas(Grubel, 1997)

·         Enfermedad de Aujesky en cerdos y ovejas (Medveczky, 1988)

·         Cryptosporidium parvum en vacuno (Grazyk, 1999)

·         Fiebre aftosa en ungulados(Greenberg, 1973)

·         Infecciones por micobacterias en  vacuno y porcino(Fischer, 2001)

·         Carbunco(Turell, 1987)

·         Rinotraqueitis bovina en vacuno(Lancaster, 1986)

Todo este listado no pretende ni mucho menos ser exhaustivo.
Para varias enfermedades, el papel de las moscas como vectores está bien establecido y bien documentado. Para algunas otras, las moscas pueden desempeñar un papel secundario en la transmisión, pero teniendo en cuenta el enorme tamaño de las poblaciones de moscas, su papel no puede ser ignorado desde un punto de vista epidemiológico.
Finalmente, para muchos otros patógenos, se ha sugerido el papel potencial de las moscas como vectores, lo cual se apoya en una contundente evidencia experimental. En cualquier caso, un control adecuado de las moscas está justificado tanto desde un punto de vista de salud pública como económico.


Fundamentos del Control de Moscas

El control de las moscas se ve seriamente dificultado por la gran diversidad de sistemas de producción animal existentes, los cuales a menudo parecen diseñados para favorecer la producción de éstas.

 

Por supuesto que esto es accidental, y resulta del imprevisto de no considerar el problema de la producción de moscas al diseñar las instalaciones para mejorar la eficacia en la producción ganadera y aviar.

 

Las medidas de control de moscas deben evolucionar de modo que se adapten a las prácticas también cambiantes de alojamiento y producción animal. Las especies de moscas, su abundancia relativa y el éxito de las medidas de control dependen en gran medida de las prácticas ganaderas, en especial de las condiciones de alojamiento de los animales y de los métodos de gestión del estiércol.

Un enfoque de gestión múltiple para el control de éstas, que integre una mezcla de medidas de control culturales, biológicas y químicas adaptadas al sistema de producción, parece lo más racional en este sentido.

 

Para poner esto en práctica, se requiere un conocimiento de las especies de moscas (incluyendo su biología y comportamiento) de los parasitoides y depredadores de éstas (agentes de control biológico), de las técnicas de manejo del estiércol, de los insecticidas y de las técnicas de aplicación de insecticidas.

La confianza en el uso exclusivo de insecticidas para controlar las moscas rara vez proporciona una respuesta satisfactoria. Los efectos supresores de los insecticidas sobre las moscas dan un resultado óptimo cuando el nivel de población de éstas ya ha sido debidamente reducido mediante la aplicación de métodos apropiados de gestión del estiércol que minimizan la cría de moscas y favorecen las poblaciones de depredadores y parasitoides que atacan varios estadios del ciclo biológico de aquéllas.

 

Otro factor es la resistencia de las moscas a los insecticidas. La resistencia a los insecticidas entre las moscas, en especial en la mosca doméstica, se ha desarrollado rápidamente hacia nuevos insecticidas después de su uso generalizado.

 

La resistencia a un agente químico suele acompañarse de otra resistencia cruzada frente a otros productos químicamente próximos, incluso aunque éstos no hayan sido usados para el control de las moscas.

La búsqueda de nuevos y eficaces productos químicos para el control de éstas constituye un objetivo constante y caro, con éxitos muy contados. Para contribuir a evitar o retrasar el desarrollo de esa resistencia, el uso de insecticidas debería llevarse a cabo al mismo tiempo que se maximizan las medidas culturales y biológicas.

 

Todas las plagas de insectos, comprendidas las moscas, presentan poblaciones fluctuantes en condiciones naturales. Sus números subirán y caerán por encima y por debajo de un nivel medio.

El concepto de gestión atiende al uso de una combinación de métodos de control de insectos para reducir ese nivel medio a un nivel que sea aceptable; se reconoce que la plaga no puede ser eliminada, pero sí mantenida a raya a un nivel tolerable.

En el caso de la mosca doméstica y otras especies comunes en las instalaciones de producción animal intensiva, el nivel medio preciso que resulta aceptable depende de las circunstancias. En todo caso, el programa de gestión para control de moscas se basa en una integración de métodos culturales, biológicos y químicos, destinados a lograr la supresión de éstas.

 

Métodos culturales

El control cultural de las moscas consiste básicamente en manipular, en la medida de lo posible, los factores abióticos (condiciones ambientales tales como la temperatura, humedad del medio de cría y humedad relativa) que contienen las cantidades de éstas.

 

En esencia esto significa una gestión apropiada del estiércol, piensos e instalaciones.

 

Estiércol

Tanto la eliminación frecuente y bien hecha del estiércol como manteniendo a éste seco, reducen las posibilidades de hábitat para el desarrollo larvario de las moscas.

El grado de compactación del estiércol afecta al potencial de cría de las moscas. En el centro de los cercados de alimentación del vacuno o en los corrales interiores, el pisado y compactado del estiércol y de la paja de la cama, caso de haberla, convierten el hábitat en poco apropiado para la cría de moscas. Eso ocurre así con elevadas densidades de animales en los corrales, pero el efecto se pierde con densidades muy bajas.

 

La compactación mecánica del estiércol apilado produce igual efecto reductor sobre la cría de moscas. Por consiguiente, el estiércol y la cama de paja extraídos de corrales y establos, y apilados para ser almacenados, deberían compactarse y recubrirse.

 

La práctica cultural de añadir grandes cantidades de agua al estiércol, crea un hábitat inadecuado para la cría de la mosca doméstica común y de otras moscas afines. Sin embargo, puede crear condiciones para otras especies que toleran o incluso prefieren condiciones líquidas, tales como las moscas zángano y las moscas Hermetia negras.

 

La dilución del estiércol con agua se usa en fosas sépticas en porquerizas y en estanques de desecho exteriores para vacuno de leche, porcino y avícola, conjuntamente con sistemas de limpieza con mangueras de agua a presión para la eliminación del estiércol en las instalaciones.

 

Piensos

De igual modo, si se evita el deterioro del pienso y se mantiene a éste seco, se reducen los hábitats donde las moscas pueden criar.

Los vertidos alrededor de las bases de los silos y de los contenedores de pienso, una cobertura incorrecta del forraje almacenado, y balas de heno desprotegidas, constituyen lugares ideales para la cría de moscas cuando se da un grado de humedad suficiente.

 

Una protección y cobertura adecuada de los piensos almacenados y de los almacenes con pienso evitan que se establezcan las condiciones de humedad provocadas por la lluvia, reduciéndose de ese modo la cría de moscas.

 

Instalaciones

La prevención de la humedad en las áreas de cría potenciales es el factor cultural crítico para el control de las moscas.

 

El diseño básico de la instalación de producción intensiva ganadera y aviar determina cuan fácil y lo bien que puede ser gestionado el sistema con miras a mantenerlo seco, y cuan eficazmente el estiércol puede ser eliminado.

Los bebederos para los animales representan una fuente potencial de humedad si están mal diseñados y/o mantenidos.

 

Una buena elección del lugar de asentamiento de las instalaciones animales determina en qué medida se puede eliminar satisfactoriamente el agua de lluvia de la zona para reducir la humedad en los medios de cría de moscas.

El empleo generoso de suelos de hormigón, con pendientes adecuadas, con bordillos y canalones apropiados, facilita el drenaje y permite una eliminación más fácil del estiércol.

 

Las zonas difíciles de limpiar (como las que se encuentran debajo de vallas y cercas, en los rincones, debajo de comederos y bebederos) permitirán la acumulación de estiércol y/o pienso, que retendrá agua y favorecerá la cría de grandes cantidades de moscas.

 

Las placas de hormigón alrededor de los comederos y bebederos favorecen la escorrentía, simplifican la limpieza y reducen la presencia de moscas.

La ventilación y corrientes de aire en los alojamientos animales afectan la tasa de evaporación y pueden resultar críticas en la generación de un ambiente lo suficientemente seco como para suprimir la cría de moscas.

 

Dentro de las limitaciones impuestas por las necesidades de los animales, debería mantenerse la mayor ventilación posible con el fin de promover la eliminación de la humedad del estiércol y de otros medios de cría de moscas.

 

Con frecuencia, una ventilación insuficiente determina una retención innecesaria de humedad en las instalaciones - incluso hasta el punto de que se produzcan condensaciones y se mojen las paredes.

 

El gran número de animales confinados en estas instalaciones, contribuye sustancialmente a que aumente la humedad del aire, de modo que es necesario disponer de ventilación adecuada para eliminar este exceso de humedad. De otro modo, se crearía un hábitat ideal tanto para la supervivencia de las moscas adultas como para la existencia de sustratos húmedos de cría para éstas.

La temperatura exterior y la humedad relativa del aire afectarán por supuesto la eficiencia del secado en diferentes zonas climáticas.

 

Métodos biológicos

Los métodos de control biológico consisten en emprender acciones que potencian y preservan las poblaciones de depredadores y parasitoides que aparecen de forma natural.

En los sistemas de producción en los que se dan acumulaciones prolongadas de estiércol, se desarrolla en éste una diversa y heterogénea fauna de artrópodos.

Entre éstos hay especies de ácaros y escarabajos depredadores de huevos y larvas de moscas (mayormente del primer estadio larvario, que es más pequeño).

 

También visitan el estiércol un cierto número de especies de himenópteros parasitoides y depositan sus huevos en los puparios de las moscas. Los parasitoides (sus larvas) se desarrollan en las pupas de mosca y como resultado matan a las moscas.

 

El máximo beneficio de los depredadores y parasitoides se obtiene con el estiércol seco. En estiércol muy húmedo, los depredadores no pueden moverse de forma efectiva para encontrar y devorar los huevos y larvas de las moscas.

Igualmente, los parasitoides tienen que encontrar las pupas de las moscas y les resulta más fácil penetrar el estiércol seco para hallar y ovipositar sobre éstas.

 

Por consiguiente, las prácticas culturales diseñadas para promover el secado del estiércol con el fin de reducir la cría de las moscas, fomentan al mismo tiempo la presencia de depredadores y parasitoides de los estadios inmaduros de aquéllas.

 

Depredadores

Los principales depredadores de las moscas en las instalaciones de producción animal intensiva son los que siguen:

Escarabajos depredadores de las familias Staphylinidae e Histeridae pueden ser abundantes en el estiércol. Los más comunes y abundantes suelen ser histéridos del género, en especial C. pumilio (Erichson).

Se trata de pequeños escarabajos negros cuyos adultos y larvas se alimentan de los huevos y larvas de las moscas.

 

Los adultos de Carcinops pumilio pueden consumir 13-24 huevos de mosca doméstica al día, mientras que las larvas de dichos escarabajos son capaces de consumir 2-3 huevos al día. El ciclo biológico de este escarabajo, desde huevo hasta adulto, dura unos 40 días a 25ºC (77°F).

Los ácaros depredadores de los huevos y larvas de primer estadio de las moscas son principalmente especies de las familias Macrochelidae, Uropodidae y Parasitidae.

 

Típicamente, a medida que el estiércol se acumula y envejece, el orden de invasión por estos ácaros es: Parasitidae - Macrochelidae - Uropodidae.

Los parasítidos son poco conocidos, pero se les ha observado alimentándose activamente de los huevos de las moscas.

 

Los estadios del ciclo evolutivo de los parasítidos son huevo, larva (de seis patas), protoninfa, deutoninfa y adulto, estos tres últimos estadios dotados de ocho patas.

Las deutoninfas son por lo regular las más evidentes y abundantes. Se mueven muy rápidamente por el estiércol y pueden ser reconocidas por sus cuerpos marrón-amarillo claro, con la cara dorsal que parece estar dividida en dos partes, con escudos dorsales de color marrón más oscuro.

 

Las deutoninfas se adhieren a escarabajos o moscas y son transportadas de ese modo a nuevas áreas.

Especies de ácaros parasítidos del género Poecilochirus son halladas con frecuencia en el estiércol del ganado y aviar.

 

Parasitodes de moscas

Los parasitoides de moscas comúnmente asociados a los sistemas de producción animal intensiva ganadera y aviar son pequeñas avispas (Hymenoptera), esencialmente de los géneros Muscidifurax, Spalangia y Pachycrepoideus de la familia Pteromalidae (fotografiados a la derecha y abajo).

Huevo del parasitoide en la superficie de la pupa de la mosca, dentro del pupario.

Huevo del parasitoide en la superficie de la pupa de la mosca, dentro del pupario.

Larva completamente desarrollada (tercer estadio) del parasitoide

Larva completamente desarrollada (tercer estadio) del parasitoide.

 

 

Estos parasitoides suelen depositar un huevo en la pupa de la mosca tras haber perforado la envoltura pupal (pupario) con el ovipositor.

 

El huevo parasitoide se desarrolla pasando por tres estadios larvarios a la vez que se alimenta de la pupa de la mosca y la destruye.

 

El parasitoide pupa en el interior del pupario de la mosca y después practica un agujero para emerger. De cada pupa parasitada emerge un solo parasitoide.

Pupa de parasitoide transformándose en adulto

Pupa de parasitoide transformándose en adulto.

Parasitoide adulto emergiendo del pupario de la mosca doméstica

Parasitoide adulto emergiendo del pupario de la mosca doméstica.

 

 

Además, muchas pupas de mosca son destruidas por los parasitoides al sondear e introducir su ovipositor a través de la envoltura pupal y alimentarse del exudado. Consecuentemente, muchas pupas dañadas no llegan a convertirse en moscas adultas.

 

Un parasitoide suele necesitar unas tres semanas para completar su ciclo biológico dentro del pupario (a 26ºC, 78°F).

Las especies de parasitoides más comunes en las instalaciones de producción animal intensiva son: Muscidifurax raptor (Gerault & Sanders), Spalangia endius (Walker), S. cameroni (Perkins), S. nigroaenea (Curtis), y Pachycrepoideus vindemiae (Rondani). El parasitismo de las pupas de mosca por parte de una o más de estas especies puede alcanzar hasta el 40% en las instalaciones de producción animal intensiva.

 

A veces abunda otra especie, Nasonia vitripennis (Walker), que tiene una biología diferente a la de las otras especies, en el sentido de que deposita muchos huevos en una pupa y varios (7-10) parasitoides adultos se desarrollan y emergen de cada pupario.

 

Existe desacuerdo sobre la importancia de este parasitoide en la supresión de poblaciones de moscas, pero en aquellos casos en que se presenta inusualmente abundante, puede ser importante.

En estiércol muy húmedo, especialmente en el exterior, puede aparecer otra especie, Urolepis rufipes (Ashmead). Puede resultar importante en algunos cebaderos de vacuno de carne y de leche donde se dan condiciones muy húmedas.

 

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